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Noticias Presidencia



  • Publicada el jueves, 08 de mayo de 2008
  • La presidenta del Parlamento de Navarra asistirá el sábado al acto de inauguración del Parque de la Memoria en Sartaguda

  • La Presidenta del Parlamento de Navarra, Elena Torres Miranda, asistirá el próximo sábado al acto de inauguración del Parque de la memoria en Sartagura.
  • La Junta de Portavoces aprobó en su sesión del día 14 de abril de 2008 una declaración política en la que felicitaba la construcción del parque y manifestaba su voluntad de asistir a la inauguración del centro de reconocimiento de las víctimas fusiladas y represalidas durante la guerra civil.

    La declaración aprobada con los votos a favor de los representantes de NaBai, SPN, CDN e IUN-NEBy la abstención del representante de UPN, dice lo siguiente:

    1.- Ratificar en todos sus términos la Resolución aprobada por el Pleno de la Cámara con fecha 10 de marzo de 2003.

    2.- Felicitarse de que se haya podido llevar a feliz término la iniciativa de erigir un monumento-escultura, concretado en el "Parque de la Memoria", levantado en la localidad navarra de Sartaguda.

    3.- Como legítima representación del pueblo navarro, elegido mediante sufragio universal, directo y secreto, el Parlamento de Navarra manifiesta su intención y deseo de personarse como Institución en los actos de inauguración del referido "Parque de la Memoria".

    4.- Fiel a su propósito de acercar la Institución a la ciudadanía, y movido por el deseo de honrar el conocimiento y la memoria de los hechos acontecidos, el Parlamento de Navarra organizará en el segundo semestre de 2008, junto con las instituciones académicas de nuestra Comunidad, un ciclo de conferencias en la propia sede de la Cámara en tomo al "Frente Interior", nombre con el que se conoce el proceso que condujo a la desaparición y
    muerte por represión de más de 3000 navarros.

    5.- Trasladar el presente acuerdo al Ayuntamiento de Sartaguda a la Asociación de "Familiares y Amigos de Desaparecidos y Fusilados en la Guerra Civil", a la Asociación "Pueblo de las Viudas", y la ciudadanía, a los
    efectos oportunos”.


    El Pleno del Parlamento de Navarra el 10 de marzo de 2003 aprobó la siguiente declaración:

    «1. El Parlamento de Navarra avala y suscribe la “Declaración en favor del reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros fusilados a raíz del 36” propuesta por la “Asociación de familiares de fusilados y desaparecidos de Navarra a raíz del golpe militar del 18 de julio”, cuyo contenido es el siguiente:

    “Es público y notorio que en Navarra, uno de los lugares donde se gestó el golpe militar contra la República democráticamente constituida, no se desarrolló en 1936 enfrentamiento bélico alguno, y, sin embargo, unas tres mil personas fueron asesinadas por ser consideradas afines a la República o simplemente por sus ideas.

    Los asesinatos se llevaron a cabo por partidas organizadas a tal fin por los sublevados, dirigidos por sus juntas de guerra, y sin mediar ningún atisbo de legalidad ni formalismo alguno. Estos actos criminales se llevaron a cabo no sólo con el beneplácito de la jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica, manifestada públicamente a favor del llamado ‘Alzamiento’, sino en algunos casos con su participación directa.Los familiares debieron sumar al drama de la pérdida de un ser querido, toda la injusticia derivada de una guerra y la dictadura impuesta: el dolor y la
    situación de incertidumbre ante las personas desaparecidas, la disgregación de los núcleos familiares por las penas de cárcel y destierro, las secuelas síquicas que muchas personas no pudieron superar nunca y pagaron con la enfermedad y la muerte prematura, la penuria económica (muchos sufrieron el expolio de sus propiedades), y el horror cotidiano de las afrentas públicas
    (cortes de pelo y paseos...), los agravios e insultos lanzados desde todas las instancias oficiales y medios de comunicación de la dictadura o, en algunos casos, desde los púlpitos de las iglesias, y continuados en la calle al amparo de estas entidades), la persecución brutal del euskara y de la cultura euskaldun, la proscripción oficial, la marginación social y la indefensión más completa.

    Tras la muerte del dictador Franco, en muchos casos los familiares y amigos de los asesinados desenterraron los cadáveres de cunetas, descampados y tapias. Lo hicieron a la luz del día, con el cariño y la dignidad de sus allegados, pero sin el reconocimiento oficial.

    Ninguna de las instituciones de Navarra implicadas en el golpe militar o en la dictadura reconocieron sus gravísimos actos ni pidieron perdón públicamente. Tampoco lo ha hecho hasta la fecha la jerarquía de la Iglesia Católica.

    En bastantes lugares del mundo al concluir las dictaduras o períodos nefastos del pasado y cargados de crímenes políticos se crean ‘comisiones de la verdad’, se abren espacios públicos desde las más altas instituciones para debatir, para esclarecer y en el fondo para que haya una catarsis que permita restablecer la verdad, reparar con justicia a las personas y cerrar las heridas del pasado. El resultado, sin embargo, aunque doloroso y fuerte, permite establecer un punto de partida mejor que cuando se obvia el tema y se actúa como si tales hechos, que marcaron tan profundamente la sociedad –a toda ella, a las víctimas y a los represores–, no hubieran existido.

    En nuestra querida tierra un velo de silencio cubre estos acontecimientos, a pesar de afectar directamente a varias decenas de miles de ciudadanas y ciudadanos navarros que en la intimidad y no sin temor transmiten de generación en generación aquella horrible tragedia.

    No es bueno que la sociedad navarra continúe agachando la cabeza, puede y debe saldar aquella tragedia consigo misma y colmar ese vacío de justicia.

    Con este reconocimiento tardío se pretende realizar un acto de justicia.

    Actuar así levantará acta de una sociedad en convivencia más justa y respetuosa de todas las ideas e, igualmente, de una democracia más profunda.

    En ese sentido es consecuente que las Instituciones de Navarra pongan las condiciones para eliminar aquellos elementos simbólicos contrarios a la libertad y representativos de ese pasado que deseamos superar.

    A partir de ahí la ciudadanía de hoy y las futuras generaciones podremos encarar el futuro sin ese baldón misterioso del que nadie habla en público y sabremos extraer las correspondientes enseñanzas de la memoria histórica.

    Especialmente destacaremos una: ninguna idea puede justificar tamañas barbaridades que deshumanizan a la persona hasta su límite máximo –la muerte-, que asolan de dolor a sus seres más queridos, que degradan hasta lo
    más bajo a los ejecutores y que dejan un legado marcado por sufrimientos y odios muy negativos y profundos a las generaciones futuras. Así pues, nunca más y para nadie aquellos horrores.

    Por todo ello, el Parlamento de Navarra declara que aquellos hombres y mujeres fueron vilmente asesinados sin juicio, sin nada que lo justifique, antes al contrario defendieron con sus vidas la libertad, el progreso y la
    justicia social. Por ello, no dudamos en proclamar que forman parte de la selecta pléyade de navarros y navarras que mayores aportaciones ha realizado a favor del bien común de nuestra tierra. Murieron por la libertad y la justicia social y desde el Parlamento de Navarra les rendimos nuestro más sincero reconocimiento y homenaje.”

    2. El Parlamento de Navarra declara que nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y a la dignidad de todos los ciudadanos, lo que
    merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática.

    3. El Parlamento de Navarra apoya la iniciativa del Ayuntamiento de Sartaguda de erigir un monumento-escultura en recuerdo de las personas asesinadas en la guerra civil de 1936, muestra su voluntad de estar representado en la inauguración del Monumento e insta al Gobierno de Navarra a apoyar económicamente su construcción.

    4. El Parlamento de Navarra insta al Gobierno de Navarra y al resto de las Administraciones Públicas a coordinarse y cooperar con los medios materiales y humanos necesarios para facilitar la exhumación, identificación y enterramiento de las víctimas de la Guerra Civil que por defender sus ideas políticas fueron asesinados y enterrados sin identificar en fosas comunes.

    En este sentido, el Parlamento de Navarra solicita a los distintos organismos de la sociedad que guarden documentación en sus archivos históricos (civiles, religiosos y militares) acerca de partidas de nacimiento o defunción de estos años, la pongan a disposición de la opinión pública para facilitar el conocimiento del paradero de los restos de los fusilados en el 36.»

     

    El Parque de la Memoria: un testimonio de Paz

    Elena Torres Miranda, Presidenta del Parlamento de Navarra

     

    Quiero en primer lugar felicitar a todos los familiares de fusilados, en nombre del Parlamento de Navarra, en nombre de las fuerzas políticas que representan al pueblo navarro y que acordaron colaborar en este acto histórico. Felicitaros por haber conseguido que podamos inaugurar un espacio de paz, que recupera el honor de todos los navarros arrebatados injustamente de sus familias; asesinados y condenados al olvido; mostrar nuestro apoyo a quienes no habéis dejado que os arrebaten la memoria de vuestros seres queridos y que en Sartaguda están presentes para concedernos el alivio y reconocerles que transmitieron en sus hijos los valores de la dignidad y de la justicia, que hoy podemos reivindicar públicamente.



    Felicitar a los impulsores de esta iniciativa porque, éste es un monumento que enaltece lo mejor de nuestra condición humana al honrar a quienes perdieron la vida injustamente por defender unas ideas, víctimas del odio más irracional. Felicitar y agradecer el apoyo de todos los Ayuntamientos y entidades que han aportado su apoyo moral y económico para la construcción del Parque.



    Navarra no quiere olvidar a quienes fueron perseguidos y asesinados, los navarros y navarras creemos en la importancia de ahondar en la memoria histórica y seguiremos trabajando para que, después de tantos años de silencio doliente, los familiares consigáis recibir el cariño que se os ha hurtado inhumanamente.



    Resta seguir trabajando e insistiendo para que aquellos que no le han expresado su apoyo, entiendan que este Parque no lo ha levantado el rencor, sino el amor a quienes perdieron la vida, a quienes han estado muchos años desaparecidos y también a los muchos que no han podido todavía ser devueltos a sus familias. El sentimiento profundo de humanidad hacia las víctimas y sus familias debería ser suficiente para considerar el Parque como algo propio, como algo de todos.



    El Parque de la Memoria es desde hoy un testimonio de paz, una apuesta a favor de la justicia que a los navarros en él reconocidos les fue negada, y una manifestación de defensa de los valores de la libertad y de los principios del estado de derecho, pisoteados entonces por quienes se sirvieron de la violencia.



    Como dice el Premio Cervantes Juan Gelman “ quienes vilipendian este esfuerzo de memoria y dicen que no hay que remover el pasado, que hay que mirar hacia delante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas están muy equivocados: las heridas no están aún cerradas, su único tratamiento es la verdad y luego la justicia”.









    Por ello la Ley de Memoria Histórica, aprobada por las Cortes Generales en la pasada legislatura, constituyó un paso en la cicatrización de esas heridas al proclamar que “nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertar y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática”, condenando de esta manera el franquismo como lo había proclamado la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en París el 17 de marzo de 2006 en la que se denunciaron graves violaciones de derechos humanos en España entre los años 1939 y 1975.



    Para ésta Presidenta todos los familiares de fusilados sois un testimonio vivo de lealtad: lealtad hacia vuestro sentido humanitario, lealtad hacia vuestra sangre, hacia vuestros familiares a quienes no habéis olvidado, lealtad en definitiva, hacia vuestra mejor condición de seres humanos al llevar a cabo en vuestro interior a vuestros seres queridos que os arrebataron. Esa lealtad no os la pudieron arrebatar.



    Nos gustaría poder ofreceros lo mucho que os robaron, ante la imposibilidad al menos, queremos que sintáis el afecto, el calor y el reconocimiento moral de vuestro pueblo y de vuestra Institución más representativa.



    La sesión histórica del Pleno del Parlamento de Navarra que vivimos el día 10 de marzo de 2003 quedará para todos en nuestra memoria. Sartaguda será para nuestra historia el pueblo de las viudas y desde hoy el monumento a la dignidad de todos, a la esperanza en que sabremos convivir sin odio y sin rencor, en libertad y con respeto entre todos por encima de nuestras diferencias de pensamiento. Vuestros familiares con un sistema de gobierno democrático no habrían muerto por su ideología, habrían vivido y habrían hecho una tierra mejor. Honramos su memoria, siempre estarán en nuestros corazones y su recuerdo nos transmitirá el valor para defender la paz frente a la violencia, el amor frente al odio y la dignidad frente a la humillación.



    Recibir el abrazo emocionado del pueblo navarro y ojalá algún día vuestras infinitas lágrimas se vean reconfortadas con un sentimiento íntimo de justicia, que, invada vuestra vidas.